Las playas no son para todo el mundo

Cuando ya había referido en este blog que Vigo es un lugar de numerosas y hermosas playas, comentario muy conveniente con las altas temperaturas de las que gozamos a pesar de que estamos en pleno invierno, me viene a la mente tantos y tantos veranos en los que he disfrutado de estos lugares vigueses. Muchos recuerdos, muchas experiencias, algunas aventuras, y una opinión difícil de cambiar y que tengo muy arraigada: la playa no es para cualquiera.

De seguro esta es una opinión muy impopular para muchos que me tacharán de anti-gallego, boicoteador y a saber cuántas cosas más, pero tengo muy claro que mi afirmación no puede ser más certera. Y es que todo el mundo no tiene por qué estar feliz cerca del mar en plena arena, hay gente a la que le resulta una situación claramente engorrosa: personas mayores que no tienen buena movilidad, o por el contrario ir con descendientes pequeños a los que hay que vigilar muy de cerca… ¿Y has visto alguna vez las dificultades de las mujeres de pechos grandes para poder disfrutar de un día de playa? Es realmente casi una odisea.

Y es que aunque todos babeemos y alucinemos al ver dos tetas grandes bien puestas y medio exhibiéndose en esos pequeños bikinis que ahora están tan de moda, lo cierto es que para sus dueñas no todo es color de rosa. Claramente es un atractivo indudable, una de las partes más sexy de una mujer y que más puede servir para atraer a potenciales parejas hacia ella… pero a la hora de ir a la orilla del mar, es un verdadero coñazo. Es una odisea encontrar un traje de baño apropiado, tumbarse en la arena de espaldas o boca abajo siempre resulta incómodo, el topless cuando tiene grandes pechos no sólo atrae a toda clase de voyeurs sino que además es bastante complicado broncearse por todos lados por igual… En fin, que las tetonas podrán ser unas tías muy deseadas y lo que uno está deseando ver en sus días playeros, pero para ellas quizá no sea tan deseado el estar por esas lares en ciertos momentos.

Y ahora que menciono a los voyeurs, ese es otro problema añadido. ¿Cuántos videos de mirones de playa no habremos visto colgados en paginas webs para adultos? Esta categoría porno es muy visitada, y no se puede ignorar que las tias de tetas gordas son las más espiadas y las más grabadas, ya que no es necesario ir a una playa nudista para pillarlas sin la parte de arriba del bikini; muchos incluso no necesitan ni que las tetas estén al aire, se conforman con fijarse en sus pechotes e imaginarse lo que puede haber debajo del traje de baño. Otra incomodidad añadida, el tener que pensar en que no sólo te miren (sobre todo si eres un poco tímida), sino que incluso puedas ser grabada con toda impunidad, ¿crees que así se puede ir con comodidad a pasar una jornada a la orilla del mar?

Lo peor: que esto no parece tener solución. Aparte de una operación, no hay manera de que las mujeres de pechos grandes los tengan más pequeños; y tampoco la hay de que los demás nos veamos atraídos por ellas y nos llamen la atención porque, desde que el mundo es mundo, “pueden más dos tetas que dos carretas”. Así que vuelve a mi razonamiento inicial: por mucha atracción que nuestras playas en Vigo puedan generar, o en cualquier otra parte del mundo si a eso vamos, no tiene que ser un lugar de diversión infinita por obligación para todo el mundo. Y ahí lo dejo.

Vigo, ciudad y costa todo en uno

Hay mucha gente que no tiene ni idea de esto, pero en España podemos disfrutar de unas playas en plan paradisíaco, de esos que vienen a nuestra mente cuando pensamos en una cala caribeña, que tantas veces recrea el cine; de hecho, incluso las hay candidatas a la “mejor playa del mundo”, y podemos encontrarlo en el lugar más insospechado: en el Norte, en la húmeda Galicia, y en una provincia con tan poca fama de turismo VIP como es Vigo.

Pero empecemos por conocer la ciudad un poco. Es la ciudad más grande de Galicia, y fue la de mayor crecimiento en Europa en el siglo XX; ese rápido crecimiento significa que la arquitectura no es tan agradablemente homogénea como por ejemplo la de la ciudad de Santiago de Compostela, pero también lo convierte en un lugar vibrante donde viven, trabajan y estudian medio millón de personas. 

El casco antiguo de Vigo tiene calles con nombres evocativos que aún cumplen sus funciones originales: se pueden comprar ostras en la Calle de las Ostras, sombreros en Sombrereiros y canastas en Cesteiros. Los bares de tapas se especializan en mariscos, se dice que son los mejores de España gracias a la temperatura del agua y el tipo de plancton que abunda aquí. El pulpo es omnipresente, pero también hay calamares, sardinas a la parrilla y chinchos (pescado pequeño frito).

El área de Vigo tiene 45 playas en total, comenzando junto a la iglesia de San Miguel en Bouzas, un distrito de pescadores a 10 minutos en coche del centro, y se extiende aproximadamente 10 kilómetros al sur y al oeste hasta Saians. Samil es la más grande, con casi dos kilómetros de largo, y la más transitada, flanqueada por bares y áreas de juego. Los lugareños tienden a dirigirse más lejos a la tranquila La Fontaíña, o Fortiñón, que se encuentra al bajar de una colina empinada,  con un bar muy animado y bastante popular.

Y luego, como si todo esto no fuera suficiente, encontramos el fácil acceso al paraíso del que hablaba al principio: las islas Cíes. El archipiélago está formado por las islas de Monteagudo, San Martiño y Faro: la primera es accesible sólo en bote privado, pero las otros dos son atendidos por ferries desde la misma ciudad. Las islas son un viaje de un día fácil desde Vigo, agregando un elemento de playa relajante a su escapada a esta ciudad española.