“Pasamos de un icono de la arquitectura del siglo XX, a un referente de la del siglo XXI”, reflexiona Salvador Fraga, presidente del COAG Vigo.
El día 5 de agosto. Es la fecha en la que el Colegio de Arquitectos comenzará el traslado desde el edificio que ocupa ahora en Marqués de Valladares
FUENTE: “FARO DE VIGO”:
ANA NARVÁEZ
El día 5 de agosto. Es la fecha en la que el Colegio de Arquitectos comenzará el traslado desde el edificio que ocupa ahora en Marqués de Valladares a su flamante sede ya finalizada en el solar de El Pueblo Gallego, a un paso de Príncipe y la Porta do Sol. “Pasamos de un icono de la arquitectura del siglo XX, a un referente de la del siglo XXI”, reflexiona Salvador Fraga, presidente de la institución en Vigo.
Cinco jornadas después de iniciar la mudanza la entidad espera que sus oficinas empiecen a funcionar en la nueva ubicación. La tercera semana de septiembre se celebrará la puesta de largo, con un acto de inauguración oficial de la sede.
Durante los últimos tres días el inmueble ha estado abierto para las visitas de todos los arquitectos colegiados. Una media de 30 al día han dado el visto bueno a la obra que a partir de ahora les representará. “De forma unánime se han sorprendido favorablemente, incluso aquellos que no suelen hacer este tipo de arquitectura”, señalan portavoces de la institución.
El colegio ha alquilado mil metros de su sede a seis empresas, y quedan dos despachos todavía disponibles. Fraga confirma las actividades a las que se dedicarán los inquilinos: consultoría de asesoramiento a empresas, una galería de arte ubicada en el bajo con vistas al callejón que desemboca en Príncipe, una empresa de importación y exportación, otra dedicada a la gestión cultural y la organización de eventos ,y también una cafetería, en el bajo con vistas a la plaza, que será el nexo más tangible de esa “abertura a la sociedad” y además “dará vida y movimiento a la zona”.
“Eficiencia”
El edificio es innovador. Prácticamente no existen separaciones entre los espacios, y si los hay es por la existencia de puertas de cristal. La translucidez y los juegos geométricos son las únicas pautas estructurales. No hay jerarquías, y las transiciones nunca interrumpen los ambientes. “Quiere reflejar lo que representa el colegio como institución, pero en general lo que deberían ser todas las instituciones en una era digital: representa la ligereza, la eficiencia, la transparencia, la austeridad y la abertura a la sociedad; prueba de ello es que la obra se extiende hasta la plaza y compartiremos el espacio con ocho empresas”.
Un edificio “ligero” e inteligente
Los detalles se han cuidado al máximo para convertir el edificio en bioclimático: desde la placa solar hasta los materiales. El acabado principal es hormigón de “inercia térmica”: guarda el calor en invierno y se mantiene frío en verano. En las paredes sólo hay interruptores, “el suelo es técnico”, y los enchufes y la calefacción están bajo los pies. Las bombillas son todas de bajo consumo, y las ventanas, muchas de ellas inaccesibles por los juegos de alturas, están motorizadas.
Tendrán un sensor que detecte la temperatura interior y exterior, así como la lluvia, para abrirlas o cerrarlas en función de las necesidades climáticas. Una de las innovaciones que han planteado ya en el Concello es establecer en toda la plaza una zona wi-fi.
“El espacio y la desnudez de los materiales son los protagonistas” de la construcción, afirma Fraga. Un espacio envolvente, extremadamente diáfano, que absorbe la luz todos sus ángulos y te hace sentir pequeño ante tanta amplitud vacía.