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El auditorio de Lugo peligra al anularse el parador de Muxía

Ambos concursos de ideas, cuyos ganadores fueron Alfonso Penela en el caso de Muxía y Paredes Pedrosa en el de Lugo, se convocaron en la misma semana y se resolvieron con menos de un mes de diferencia, y ambos siguieron exactamente el mismo procedimiento.

FUENTE: XORNAL DIARIO

El futuro Auditorio de Lugo podría correr peligro si la actual Xunta encuentra en el concurso de ideas para su diseño, convocado y resuelto por el bipartito, las mismas “negligencias” que asegura que presenta el proceso seguido para el Parador de Turismo de Muxía.

Ambos concursos de ideas, cuyo objetivo era seleccionar al arquitecto que se encargaría de diseñar cada edificio, Alfonso Penela en el caso de Muxía y Paredes Pedrosa Arquitectos S.L. en el de Lugo, se convocaron en la misma semana y se resolvieron con menos de un mes de diferencia, y ambos siguieron exactamente el mismo procedimiento, que según dice ahora la Xunta no es válido para el caso del Parador. Esto obligará a convocar un nuevo concurso que retrasará meses el inicio de las obras del hotel.

Ambos concursos emplearon las mismas figuras legales: “tramitación ordinaria”, “procedimiento restringido” y “adjudicación por concurso de proyectos con intervención de jurado”. En ambos casos los anuncios correspondientes se publicaron solo en el DOG (25 y 29 de abril de 2008), y ambos ofrecían al ganador tanto un premio en metálico como la posibilidad de redactar el proyecto técnico definitivo y asumir la dirección de la obra.

Según indicó la Xunta la pasada semana, además de convocarse en el DOG el concurso para diseñar el Parador debía haberse publicado también en el BOE y en el Diario de la Unión Europea, algo que la Xunta considera “preceptivo, xa que na contía do premio debería incluírse o importe do contrato correspondente á elaboración do proxecto e a dirección facultativa porque as dúas opcións se ofrecían ao gañador do concurso”.

En el Diario Oficial de Galicia del 29 de abril únicamente se recoge la cantidad correspondiente a los premios –180.000 para los tres finalistas–, pero no lo que se pagaría al arquitecto finalmente elegido si aceptase asumir también la redacción del proyecto y la dirección de las obras de construción del complejo turístico de Muxía, cuya construcción fue contemplada por al amparo del Plan Galicia, después del hundimiento del Prestige.

Lo mismo pasa en el DOG del 25 de abril para el caso del Auditorio de Lugo, en el que también se consigna solo el importe de los premios –en este caso 100.000– pero no las cuantías a pagar posteriormente por el proyecto definitivo.

Esta situación llevó a la Xunta a asegurar que el concurso de Muxía “foi neglixentemente instruído polo Goberno bipartito que contratou por procedemento negociado sen publicidade o concurso internacional de ideas” para la construcción.

En cualquier caso, ambos concursos contaban entre sus jurados con representantes tanto de la Asesoría Jurídica como de Intervención General de la Xunta, que no impidieron que los procesos siguiesen adelante, al igual que tampoco hicieron en su momento los técnicos del Ministerio de Industria y Turismo presentes también en el concurso del Parador por estar implicado en la financiación de las obras.



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