Homenaxe a Manuel Gómez Román ás 12.30 horas no 22 da rúa Montero Ríos, ao autor entre outros edidicios da cidade, do Edificio Simeón, o Banco Pastor, o Edificio Mulder ou o de Correos.
FUENTE: LA VOZ DE GALICIA
Se cumplieron el pasado 11 de noviembre, pero será hoy cuando se recuerde en un sencillo acto al ensoñador de novas Compostelas, que fue como Otero Pedrayo bautizó en su día al arquitecto vigués.
La idea del homenaje ha sido del Foro Peinador. Quieren sus integrantes reconocer la labor de un hombre que se anticipó a su tiempo en tantas cosas. «Fue un visionario», en palabras del presidente del Foro, Xosé González. Para demostrar hasta qué punto, me desgrana algunos de los acuerdos que se tomaron en el primer congreso de economía gallega, en el que Gómez Román participó de forma activa.
Por ejemplo, se preconizaba la soberanía estética de Galicia. Esa faceta de visionario, que compartía con algunos de sus compañeros congresistas, le llevó a enarbolar la bandera contra el feísmo, que por entonces (año 1925) no era más que una de tantas palabras que, de tan poco como se usaban, lo único que hacían era acumular polvo en el diccionario. Desgraciadamente, hace tiempo que el vocablo en cuestión se ha ganado a pulso un hueco en el estante de los más relucientes del mismo diccionario. No será porque no estuviésemos avisados.
Además del ya citado Xosé González, en el homenaje de hoy intervendrán Carlos Varela, fiscal superior de Galicia; Luis García Mañá, jefe superior de policía de Galicia; Eudosio Álvarez, concejal de Patrimonio Histórico, y Anxo Lorenzo, secretario xeral de Política Lingüística. Después de descubrir una placa con el busto de Gómez Román, cada uno de ellos recordará algún aspecto del homenajeado.
El acto se iniciará a las 12.30 horas, ante la fachada de uno de sus edificios más emblemáticos, el conocido como Mulder, que no Mülder como, según explicaron ayer las descendientes del propietario, aparece muchas veces escrito. El edificio en cuestión, aunque muy importante en su trayectoria, no es más que uno de los aproximadamente 2.000 que llevan la firma de Manuel Gómez Román.
A efectos legales, hay obras que llevan la de amigos como Jenaro de la Fuente, Luis Vidal o Manuel Felipe Quintana. Y es que algún enfrentamiento con sus profesores de facultad le llevó a abandonar la carrera durante un tiempo. Claro que eso no le impidió parir un proyecto tras otro. De lo poco convencional que era dice mucho el hecho de que según he leído (creo que en el libro que le dedican Xaime Garrido y Xosé María Ramón Iglesias), era habitual verlo en las obras que proyectaba armado de martillo, cincel y escarificador explicando a los obreros cómo tenían que llevar a la práctica lo que él había diseñado sobre el papel.
Seguro que son muchos los vigueses que ignoran quién fue Gómez Román; sin embargo, sus obras son para todos referentes impagables de la fisonomía de la ciudad. Ya no podríamos imaginarnos un Vigo sin el edificio Simeón, o sin el Banco Pastor, o sin el ya citado Mulder, o sin Correos, o sin la ermita de A Guía… Sí, también hizo Gómez Román alguna incursión en la arquitectura religiosa. Cuentan Garrido e Iglesias que fue precisamente el de A Guía uno de los pocos proyectos de dicho apartado que logró ver construidos. La primera piedra de la obra se puso en 1952.
Además de para repasar la trayectoria del arquitecto, la cita de hoy servirá también para presentar en sociedad la convocatoria de un premio con su nombre. Con la instauración de dicho premio se quiere hacer hincapié en sus advertencias sobre el feísmo. Rectificar es de sabios. La idea es incentivar la reconstrucción del rural gallego. En suma, la soberanía estética de Galicia sobre la que aquellos visionarios del congreso del 25 predicaron en el desierto.