Irisarri + Piñera
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La Plaza del Pueblo Gallego impacta
09.07.2009
Inaugurada la Plaza del Pueblo Gallego
22.05.2009
Glicineas en la nueva sede del COAG Vigo
13.05.2009
Nueva sede COAG Vigo
23.02.2009
Los arquitectos alquilan a empresas mil metros de su sede para amortizar la obra
20.11.2008
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26.09.2008
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10.06.2008
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05.06.2008
El Concello ultima la plaza de El Pueblo Gallego mientras avanza la nueva sede del COAG
PROYECTO
IMAGENES DE OBRA
Partiendo del sólido capaz permitido obtenemos una envolvente volumétrica máxima. La tomamos tal cual y la afectamos por las condiciones de borde elegidas, según el carácter de los viales y las edificaciones próximas. Ello le hace transformarse en objeto singular, al que su abstracción aporta autonomía, con especial cuidado en los accesos y conexiones, que muy atentas a la riqueza de la traza urbana, resuelven en continuidad las diversas cotas del lugar.
Una segunda piel cierra y genera los ambientes apropiados para el trabajo, quedando entre ambas las circulaciones generales y los espacios de relación y descanso.
En respuesta a un programa evolutivo que pretende satisfacer muy diversas actividades, unas más públicas que otras, y en el la capacidad de adaptación y transformación en el tiempo pasa a ser un factor importante, el edificio plantea una organización capaz de continuas transformaciones en su uso.
Para ello se dispone un sistema de circulaciones que se desarrolla entre las dos pieles, como tronco de árbol, autónomo de las organizaciones particulares del espacio que envuelve y climatiza, y que permite el funcionamiento autónomo de las partes del edificio y la anexión entre ellas.
La organización interna responde también a estos criterios de flexibilidad, el programa mínimo de la sede del COAG se distribuye de una forma continua en sección, dejando bolsas que, conectadas directamente con la circulación exterior, pueden ser usadas de modo independiente y diferentes horarios.
Se ha buscado un edificio que, cumpliendo perfectamente su objetivo funcional, aporte la consecución de un entorno ambiental de la máxima calidad posible, tanto en el interior como hacia el exterior.
Por una parte parece deseable manifestar la presencia de la actividad pública, tan importante para la ciudad, que en él se desarrolla. Por otra, esta transparencia permitirá incorporar la vida y las ofertas culturales del edificio a las actividades ciudadanas que se desarrollen en la plaza, ampliando de esta manera su dimensión socializadora en un entorno actualmente degradado.
Con el objetivo de implantar estos conceptos se piensa en unos materiales de fachada traslúcidos y transparentes, ligeros, y con capacidad de resistencia, carga y elasticidad, paneles laminados compuestos de vidrio y polímeros aislantes con un sistema de fijación puntual, en cuyo interior se puedan integrar los sistemas de climatización y captación de energía en la búsqueda del encuentro entre tecnología y arquitectura como conceptos convergentes.
Una arquitectura cuya imagen responda a la materialización de un modo de gestión de la energía consumida y producida apostando por las técnicas clásicas pasivas unidas a la aplicación de nuevas tecnologías. Y como en esos “encuentros” que buscamos afanosamente, esto da pie a ser parte fundamental de la presencia y esencia del edificio.
La aplicación de nuevas tecnologías se materializa mediante la disposición en su fachada sur y cubierta de un campo solar de células fotovoltaicas semitransparentes para generar energía eléctrica a través de un sistema conectado a la red.
Con ello no se pretende un edificio “re-vestido” de células fotovoltaicas, sino que su particularidad radica en la utilización de los paneles fotovoltaicos como elemento constructivo integrado.
Estas células estarán integradas en las láminas que forman la fachada como elemento que construye su imagen y no como mero añadido.
El uso de distintos módulos fotovoltaicos se definirá en función de la necesidad de aportar diversos grados de transparencia u opacidad a la fachada, mediante configuración fría (ya que el doble acristalamiento nos lo proporciona la piel interior) y variando el sistema de encapsulamiento. De modo que puedan hacer además la función de protección solar, efecto celosía, concebida como un conjunto de nubes cuya densidad variará en función de la luminosidad interior deseada, procurando optimizar la iluminación natural en todos los puntos del edificio.
Por otra parte el principio bioclimático está basado en la idea de la creación de un “sobre microclimático” es decir, de una envolvente translucida o transparente que alberga los bloques de programa internos. El paisaje protegido que se conforma entre estas dos pieles, crea un espacio semipúblico con condiciones climáticas excepcionales, donde se puede pasar más tiempo “fuera” al ofrecerse un exterior al interior.
El espacio entre ambas actúa como como una cámara ventilada en verano y amortiguador térmico mediante efecto invernadero, calentando el aire por isolación en invierno.
“El espacio entre ambas actúa como como una cámara ventilada en verano y amortiguador térmico mediante efecto invernadero, calentando el aire por isolación en invierno”
De esto deberían aprender los arquitectos de ciertos edificios del Campus universitario, en los que sucede precisamente todo lo contrario, hablando en plata, que en invierno, te cagas de frío y humedad, mientras que en verano se hace una clara demostración de lo que es el “efecto invernadero”.