Olaia Sendón fue la segunda invitada del COAG-Vigo para participar en su ciclo conferencias Xentes, espazos e lugares.
Profesora de imagen audiovisual de la Escuela de Imagen y Sonido, analizó tres documentales, donde abordó la transformación del espacio condicionada por el progreso desde distintas concepciones creativas.
FUENTE: ATLANTICO DIARIO
Olaia Sendón fue la segunda invitada del Colegio Oficial de Arquitectos para participar en su ciclo conferencias ‘Xentes, espazos e lugares’. En esta ocasión, Sendón, profesora de imagen audiovisual de le Escuela de Imagen y Sonido, analizó tres documentales, donde abordó la transformación del espacio condicionada por el progreso desde distintas concepciones creativas. ‘A casa de Lola de Andrés’, ‘Fabulosos irmáns da luz’ y ‘Tendas’ centraron su intervención de ayer.
’A Casa de Lola de Andrés’ reflexiona sobre el cambio de A Costa da Morte, ¿cómo condiciona la vida del lugar?
Es un trabajo con vocación informativa, aunque no al uso. Me interesa transmitir la voz de los vecinos en contra de esta transformación. Me preocupa este proceso y lo quise reflejar a través de un trabajo autobiográfico, en la tierra que conozco. Lo sorprendente es el resultado del análisis, donde se refleja el descontento de los vecinos con este inevitable cambio.
Sus otros trabajos ‘Fabulosos irmáns da luz’ y ‘Tendas’ son más artísticos.
La reflexión gira alrededor del cambio de uso del espacio en cines y tiendas de barrio impuesto por desarrollo y la globalización. En ‘Fabulosos’ proyectamos sobre las fachadas de cines cerrados con voz en off que cuenta anécdotas de las salas. A su vez en ‘Tendas’, recorrí establecimientos tradicionales, compré productos que luego empaqueté en bandejas de PVC y los filmé colgados de las tiendas que cerraron, víctimas de la crisis. Se trata de recuperar el antiguo carácter de compra.
¿Esta transformación tiene marcha atrás?
Hace falta una restricción política a nivel territorial, pero es algo más complicado: Galicia requiere un cambio de mentalidad. Sorprende que a nadie le guste y se haga, imponiendo una voluntad invisible.